¿Está seguro de querer gestionar el talento?

El talento necesita libertadLa gestión del talento es una de las preocupaciones que se han puesto de moda en las empresas. Sobre el tema se publican libros, se imparten conferencias y se imparten clases de masters.

Es el nuevo Credo. Se va a la busca y captura del talento que se supone escondido entre los herbajes pantanosos de las grandes escuelas, de las universidades y sobre todo de la competencia.

Cuando los cazadores han identificado el objetivo, sueltan a las Sirenas que, con sus cantos más seductores, procurarán atraerlo a su puerto donde recibirá los tratamientos de favor que corresponden a un prodigio. Y así será hasta que el talento deje de gustar, o de marcar goles, momento en que será tiempo de reemprender la caza para sustituirlo. Porque el talento más auténtico no puede sobrevivir mucho tiempo dentro del modelo empresarial actual.

Se pretende gestionarlo pero no vayamos a creer que “talento” significa lo mismo para todos. Para unos es un don innato, para otros el resultado de un trabajoso aprendizaje. Unos sólo reconocen talento a los genios y los ven tan escasos como el mirlo blanco, otros piensan que el talento se encuentra potencialmente en cualquier parte y que florece si lo riegas.

Yo lo veo como lo ve el diccionario: una aptitud o capacidad particular, natural o adquirida, para tener un éxito destacable en determinada actividad. Ni genio ni figura. Talento lo tiene cualquier persona que hace alguna cosa concreta mejor que los demás, sea pintar monalisas, cantar opera, o cuadrar contabilidades.

Lo que es común a todas las personas con talento, es que necesitan motivación para expresarlo. El talento no se manifiesta bien cuando está enjaulado, ni cuando la persona se siente atrapada en una espiral sin reconocimiento ni sentido. El talento se acomoda mal con la sumisión, necesita aire para desplegar sus alas, y confianza para experimentar nuevas formas de hacer las cosas. Las empresas quieren talento, pero el talento les molesta, les incordia porque está dispuesto a replantear lo existente y proponer nuevos caminos. Y esto no cuadra con el esquema corporativista que se ha impuesto como modelo para el management. El principal talento que las empresas buscan, es el talento de encajar en el molde.

El talento está virtualmente en todas partes y en cada empleado hay una semilla esperando condiciones propicias para germinar y eclosionar. A la inversa – y es frecuente – en las empresas se hallan personas que han renunciado a utilizar su talento porque ya no creen en la finalidad de lo que hacen, porque no encuentran sentido en su trabajo.

En lugar de ir a comprar flores exóticas en el mercado, las empresas deberían cuidar mejor su propio jardín. Hablar de gestionar el talento es reconocer nuestra incapacidad a gestionar las personas. Todas las personas. Antes de promover el talento, me parece prioritario dejar de ahogarlo y desesperarlo. Para esto, es imprescindible cambiar de paradigmas y de estructura organizativa porque hay que ser conscientes de que el modelo actual destruye el talento que anhela.

No arregle las personas, arregle el sistema.

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Publicado en: Empresas, management